Posted by karla.andrade | Posted in General | Posted on 31-08-2010
La cabeza nos da vueltas, las tripas empiezan a roncar y la dichosa reunión no termina. Ya ni sabemos de qué va, todo lo que deseamos es que termine ya.
En ese caso, la reunión es un completo desastre, un fracaso general. El líder se ha equivocado y en lugar de elaborar una lista concisa y objetiva, ha preferido hablar y hablar sin solucionar los temas pendientes o los problemas.
Un buen líder no puede dejar que su equipo salga de una reunión sin una idea clara de lo discutido. Hace falta una pauta de lo que se quiere tratar, los objetivos a alcanzar y la posible solución. No debe ser una discusión cerrada, y por eso los temas deben ser precisos y las personas presentes deben tener relación directa con la situación. De lo contrario, se hablará más de lo necesario, y no se solucionará nada. Debe saber cuando intervenir e interrumpir si hace falta para no prolongar la discusión.
Y no sólo eso: debe siempre destacar lo bueno de su equipo, de su trabajo individual y en conjunto y de lo mucho que su esfuerzo es valioso para el proyecto y para la empresa. Cuanto mayor es el bienestar de los trabajadores, más positivo será el ambiente laboral y eso se refleja tanto en la creatividad como en la productividad del equipo.
