Posted by karla.andrade | Posted in General | Posted on 22-01-2011
El reto de la Humanidad es la transformación. Necesitamos una revolución global de energías limpias que ayuden a minimizar los riesgos climáticos. Esta contundente afirmación, hecha recientemente por Ban Ki-moon, Secretario General de Naciones Unidas, en la Cumbre Mundial de las Energías del Futuro, define la necesidad de implicación de todos los países en la búsqueda de soluciones para luchar por la sostenibilidad el Planeta.
En la cumbre participaron 150 líderes de todo el mundo, donde se perfilaron dos cuestiones centrales. La primera, que las energías renovables no sólo tienen un objetivo de revertir el daño causado por el hombre a lo largo de su historia al medio ambiente. Y la segunda, e igualmente importante, que las energías limpias tienen otro fuerte apelo que impulsa la unión de los países: el futuro del sector energético. Un marketing demasiado sedutor como para no prestarle atención.
Dada la gran contaminación que genera la actividad petrolífera y el rechazo de gran parte de la ciudadanía a las modalidades energéticas contaminantes, las energías renovables se muestran como la gran apuesta de futuro. Además de menos o nada contaminantes, su eficacia es igual o mayor que las energías convencionales. Aunque su implantación tiene algunas veces un coste superior, el hecho de que sean fuentes inagotables mueve el mundo energético en esa dirección.
